Mezcla de música y humor

Lleva dos años trabajando con Ara Malikian. Juntos, entre risas y bromas, han creado Los Divinos. «Un espectáculo de teatro musical y humor donde, con la excusa de interpretar obras clásicas, tanto vocales como instrumentales, contamos la historia de Los Divinos, cinco hermanos, cuatro de ellos instrumentistas y otro que resulta que sabe cantar como su madre, una gran diva».

La voz del más pequeño se descubre a medida que transcurre la historia y eso cambia la vida de los cinco hermanos. Hasta ese momento, Ludovico (así se llama su personaje) surge como un inútil integral, «no sabe tocar, no sabe hacer nada entre tanto divo instrumental y cuando descubre que posee una voz prodigiosa se da cuenta de que tiene el poder y los tiene machacaitos de por vida, convierte la vida de sus hermanos en una pesadilla hasta que, como siempre, llegan a un equilibro».

Los Divinos es una parodia de la realidad lírica; la orquesta y los cantantes están obligados a empatizar al interpretar una ópera.

Esta gran locura surge al mezclar en una coctelera unos gramos del ingenio de Ara Malikian con cierta dosis del humor que rezuma José Manuel Zapata y una pizca del virtuosismo de los intérpretes.

«Conocí a Malikian hace muchos años, cuando era concertino de la orquesta del Teatro Real, nos queremos mucho y un día pensamos: ¿Por qué no subirnos juntos a un escenario? Ya sé que somos una mezcla muy rara, un cantante de ópera y un violinista, pero...».

Confiesa que han hablado mucho de cómo es el mundo de la ópera, sobre cuáles son los gags que pueden hacer gracia. «Lo único que queremos reivindicar en este espectáculo es la risa. Sólo queremos que la gente venga y que, con mucho humor, escuchen música clásica de calidad. Ara y yo tenemos la teoría de que con el humor se llega a todos lados».

Más que una crítica es una parodia de lo que se entiende por divo. «El hecho de que la divinidad te haya dado la voz no te convierte en un ser superior, como la gente de la calle cree que es un divo. La realidad no es así, esto es un estereotipo y nosotros nos reímos un poco de eso».

Los Divinos está pensado para un público familiar «de cero a 99 años». «Piensa que la duración del espectáculo la hemos organizado para eso, sólo dura una hora y cuarto, más o menos, a mi niña de cinco años le encanta». Bueno, su niña no parece que sea público medio, estará muy acostumbrada a la música clásica. «No te creas, mi mujer le pone a Beyoncé y eso ha hecho muchísimo daño», bromea.

Los divinos arranca con el vals Scherzo de Tchaikovsky y por el escenario suena O sole mio, Questa o quella de Rigoletto, Tarantella napoletana de Rossini, una jota de Sarasate... «Un repertorio muy variado, fácil, pero no lo típico. No le damos a la gente todo masticado, no es darle al público el Adagio de Albinoni por decimonovena vez».

A José Manuel Zapata se le echa de menos en el Teatro Real, un rincón que no pisa desde diciembre de 2010 cuando interpretó al cantante de El caballero de la rosa de Strauss. «Este año regresaré en junio como Arnalta en Poppea e Nerone de Monteverdi».

Zapata confiesa que su carrera fluye fuera de España, en Alemania, Italia y Estados Unidos «por cuestión de agenda». Todo se andará, no le preocupa mucho. «A no ser que seas una gran estrella de la ópera, pocas noticias generas. En mi caso la noticia es que siendo un cantante de ópera me meta en cosas como ésta».

Seducido por el tango, el tenor granadino ha publicado un DVD con los temas más clásicos y junto a Pasión Vega protagonizó Mano a mano, un espectáculo tanguero fruto de su pasión por la canción argentina. A pesar de tanta aventura, no tiene miedo a que le cambie la voz. «Alguna vez lo pienso, pero no me preocupa, hago lo que me hace feliz. De momento me da de comer, el día que no me de comer... me levantaré y me diré: ¡uy! Tengo que hacer otra cosa, tengo que poner un restaurante o una asesoría fiscal... Lo que sea».

Está claro que no es un divo al uso. Lo suyo es mezclar el humor con la música. «Soy así, lo que se me da bien es el humor, me lo paso fenomenal en el escenario y la gente también disfruta. ¿Por qué renunciar a algo que me gusta porque me dedico a la ópera?».

José Manuel Zapata. Pasó de cantar canciones de Perales a debutar en el Met de Nueva york. «En el 2000 estaba haciendo bolos a 300 euros por ahí con el Coro de Valencia y siete años después estaba cantando en el Metropolitan. He pasado muchos malos momentos, porque me he encontrado sobrepasado por todo lo que me pasó».

Ara Malikian. Dio su primer concierto con 12 años y a los 14 el director Hans Herbert-Jöris consiguió para él una beca del Gobierno alemán para cursar estudios en la Hochschule für Musik und Theater Hannover. Fue el estudiante más joven.

José Manuel Zapata. Prestó su voz a Alejandro Amenábar y es él quien interpreta el Nessun Dorma de Turandot, el tema con el que termina 'Mar adentro'.

Ara Malikian. Fue concertino de la Orquesta del Teatro Real. Pidió una excedencia para dedicarse al mundo de la música desde otro campo.

José Manuel Zapata. Gran conversador y humorista, son insuperables sus imitaciones de Robert de Niro y Plácido Domingo. Zapata calma los nervios, se desahoga, con un simulador de vuelo. Consuma en el cielo virtual toda suerte de misiones y se conecta en la Red para acompañarse de otros pilotos.

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