09 febrero 2016

Belén Roca sobrina de Cela

Poco podía imaginar Manuel Longares que con su última obra, Las cuatro esquinas, iba a alzarse con el Premio Francisco Umbral al Libro del año en los primeros años de andadura, cuando dirigía el suplemento de libros del periódico y recibía las visitas del autor de Mortal y rosa, a quien le gustaba oler el ambiente de aquella primera redacción, sita en la calle Sánchez Pacheco, en el madrileño barrio de Prosperidad.

Cosas de la vida, del destino, de las afinidades literarias. Todo se ha conjurado para hermanar los nombres de estos dos seguidores del enorme afluente de la tradición literaria española y de las innovadoras vanguardias; de estos dos seres fascinados por los escenarios y atmósferas de Madrid. Una pasión en la que comparten viaje con otros autores de ayer y de hoy, desde Mesonero Romanos y Corpus Barga hasta Juan Eduardo Zúñiga, pasando por el Cela de La colmena y tantos otros.

Manuel Longares recibió ayer el galardón en un solemne acto celebrado en la Real Casa de Correos, sede de la Comunidad de Madrid. Un encuentro social y literario en el que una y otra vez asomó la complicidad. Umbral y Longares, Longares y Umbral, recorriendo juntos los lugares de la memoria, las atmósferas de una capital que transitaron a través de la ficción.

El director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, los aunó a ambos como fundadores del periódico, recordando aquellos inolvidables años en los que Longares dirigió el suplemento de libros, y repasó algunos artículos, extraídos del archivo, en los que el premiado se refirió al autor de Leyenda del César visionario como retratista de Madrid, de sus ambientes urbanos, de sus cotidianidades.

«El próximo mes de agosto se cumplirán cinco años de la muerte de Francisco Umbral y este acto, así como la reciente celebración de un Congreso Internacional, demuestran que su figura y su obra no han dejado de crecer. A ello tenemos que seguir contribuyendo muchas de las personas que él convirtió en personajes de su particular zoo literario», señaló, refiriéndose muy especialmente a Esperanza Aguirre.

«Yo veo que la presidenta de la Comunidad de Madrid se esfuerza en parecerse a la 'super Esperanza' de la que hablaba Umbral. Hasta Rajoy se ha empeñado en cumplir su augurio de convertirse en presidente del Gobierno», señaló. «Si la Fundación logra mantener esta línea de calidad del autor galardonado y de prestigio del jurado, no dudo que el Premio Umbral acabe siendo el Goncourt español», vaticinó Ramírez.

A la historiadora y catedrática Carmen Iglesias, presidenta del jurado que decidió que Las cuatro esquinas (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores) era el libro que merecía ser galardonado de la cosecha de 2011, correspondió glosar sus virtudes. Fue el suyo un discurso emocionado que reivindicó el papel de la literatura para llegar a esos espacios interiores, cotidianos, que no aparecen en los manuales de Historia.

«Longares está inmerso en la gran tradición del realismo. Con Las cuatro esquinas he revivido lecturas de mi primera juventud, obras de Max Aub, Arturo Barea o Ramón J. Sender», señaló, aludiendo a la conciencia histórica una y otra vez, «la conciencia de saber que somos herederos de unos antepasados, que la Historia está recorrida por el dolor y que, pese a ello, como decían los griegos, el hombre es más fuerte que el destino y es capaz de seguir adelante».

Iglesias atrajo los relatos de Las cuatro esquinas al espacio de la intrahistoria, rememorando las atmósferas de cada uno de ellos, en conjunto un viaje desde la posguerra a la España de hoy a través de cuatro estaciones. Se refirió al coste de la larguísima posguerra y al dilema entre vencedores y vencidos, entre verdugos y víctimas, temas que aparecen en estas narraciones de Longares.

«Franco murió firmando penas de muerte y esa historia nos ha marcado y sigue marcando el presente», dijo Carmen Iglesias. «Los relatos de Longares hablan de supervivencia, de miedo y de dolor, pero también hay humor y piedad», resaltó, refiriéndose a la capacidad del escritor para sacar a la luz esas heridas personales que no cambian el mundo, pero que sí pueden cambiar la vida de las personas.

La entrega del galardón se convirtió ayer en una celebración luminosa, aunque en gran parte de los discursos se colase la idea de la oscuridad de los tiempos que vivimos. A ello aludió Iglesias a través de su referencia a la capacidad del hombre para superar las tormentas y María España, la compañera de Umbral y presidenta de la Fundación que lleva su nombre, quien en el capítulo de los agradecimientos se refirió al apoyo de la la Comunidad de Madrid y de otras instituciones en momentos de recorte como los actuales.

Las turbulencias del presente fueron citadas también por el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle. «En estos tiempos difíciles es necesario volver al ámbito de la reflexión que nos propone Manuel Longares en sus relatos, aprender de los errores del pasado para no volver a repetirlos, darnos la oportunidad de construir una nación que no se resigne, que mire adelante y que vea en el futuro su propia razón de ser», dijo, emparentando al autor de obras como Romanticismo y La novela del corsé con Joseph Conrad por la capacidad de ambos para demostrar el desasosiego de lo cercano, el abismo de «lo inquietante que está en nosotros mismos».

Del «amor a Madrid como escenario y tema narrativo» en Umbral y Longares habló Esperanza Aguirre, quien alabó la labor de difusión que la Fundación Umbral hace del legado del escritor. A ese legado se refirió también Narciso de Foxá, alcalde de Majadahonda, quien recordó a su vecino ilustre, con quien tantas tertulias compartió. Su ayuntamiento estimuló el galardón en su fase anterior, cuando se valoraba una obra inédita.

Ayer fue el nacimiento de una nueva etapa que quedó sellada con una imagen. Esperanza Aguirre entregando la escultura en bronce de Alberto Corazón a Longares. Éste se limitó a dar las gracias y a rendir homenaje a su amigo, el editor y escritor Carlos Pujol, fallecido recientemente. El acto se cerró con una conversación a tres voces entre él, la catedrática Fanny Rubio y Fernando R. Lafuente, rsponsable de ABC Cultural. Asomaron, cómo no, Umbral y Madrid.

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